Podría decir que hace exactamente un año me dormía pronunciando tu nombre bajito contra la almohada. Que sonreía por tus "buenas noches" y rezaba para que nunca nunca te fueras de al lado mío.
Hasta que en mi misma me perdí y nunca más volví a ser yo.
Entonces, te convertiste en mi tabú y yo en tu diabla azul.
No hay comentarios:
Publicar un comentario