Durante estos días de mi vida estuve buscando incansablemente la fórmula para dejar de pensar. A veces me siento como si estuviese en constante funcionamiento, sin parar un minuto, sin descanso ni quietud.
Suscitó en mí las ganas de ir a un retiro espiritual, para probar nuevas experiencias, para sentir algo nuevo y obviamente, para alejarme de todas esas cosas que no tienen un cese en mi cabeza.
Llegué a aquel lugar sintiendome unn poco desentonada porque hablaban de Jesús y mi Fe es muy poca. Logré reparar en todas las personas que estaban, sin embargo no me percaté de tu presencia, le hice caso omiso inconscientemente y de repente, cuando era tiempo de meditar, te ví y me reí, porque sentí que la vida me estaba haciendo un chiste irónico.
Pensalo así; cuando estábamos juntos, sentía que todo lo demás no existía, que el tiempo no transcurría y que las preocupaciones quedaban en ´stand by´. Vos eras mi cable a tierra, mi gravedad y el sosiego en el que siempre quería adentrarme. Después, cuando nos alejamos, vos seguiste tu camino y yo el mío, me volví una máquina incesante de ideas y pensamientos vacíos buscando a una persona como vos que me haga olvidarme de todo.
En fin, no quería encontrarte pero eras todo lo que estaba buscando.
Y no, no le hice caso a esa señal de la vida. Simplemente te saludé y seguí con lo mío.
Acá viene lo que no me animé a decirte y por eso lo plasmo en este papel para que con suerte algún día de alguna forma un tanto extraña llegue a tus manos.
No quiero volver a involucrarme con vos, no quiero volver a hablarte ni quiero volver a exigirte. Mi vacío te convirtió en un punto reconocible para mi dolor. No infectemos viejas heridas.
Sin embargo, mi tibieza vulnerable flaqueó. Nunca te ví tan débil y con la guardia baja.
Vos, tan seguro de tu persona, tan carismático y desenvuelto, ¿quién diría que te encontré con la cabeza escondida entre tus piernas orando una solución? ¿quién diría que tus facciones soberbias creadas únicamente para sonreír estarían ahora amargadas y taciturnas?.
Y cuando fue el momento de levantarse hacia la redención, te quedaste sentado. No explicaste el porqué, pero yo creo saberlo. Pensás que no merecés la salvación.
Rechazás cualquier cosa que te beneficie de manera profunda.
¿Cuándo vas a dejar de ser tan auto-destructivo?
(no importa que sea yo la que habla)
Te quiero, siempre te quise y siempre te voy a querer porque hiciste algo que nadie más logró: me conociste en todos mis aspectos.
"Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos."
viernes, 3 de abril de 2015
Retiro y vuelvo
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario