En mi paraíso emocional suenan los beatles todo el tiempo... Aunque en él, mi tiempo no existe porque está congelado.
Es una vieja biblioteca con la que nos topamos meses atrás; que ya no se encuentra más en mi conciencia.
En donde están todos los libros que no leí ordenados alfabeticamente, con sus respectivos olores por explorar junto con una estantería apartada y en su interior; todos los libros que ya tuve el placer de leer con mis frases subrayadas.
También hay una mesita con una cafetera y dos tazas
¿Por qué dos tazas?.
Ah, cierto. Porque también estás vos.
Esa era la biblioteca en la que nos besamos y volvemos a hacerlo.
Porque ahí el tiempo no transcurre. Porque ahí vuelvo cada vez que me siento mal, que el dolor acecha.
Porque todo empieza cuando me tomás la mano para entrar y continua cuando rozás tus labios con los míos.
Si me concentro mucho, puedo sentir el olor de tinta fresca y de tu perfume. El tacto de tus labios y de la bolsa que tenía en mano.
Si me concentro mucho se puede volver ahí. Mantener la puerta abierta a mi paraíso emocional.
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