viernes, 29 de agosto de 2014

Demasiadas cosas englobadas.

Acariciaste mi rastro de dolor como si fuera algo maravillosamente desastrozo. Lo aceptaste como parte de mí, como un verso más de mi poesía, como algo más que me distingue (sin importar que sea bueno, malo o quién sabe, neutro). Éso es lo que más me gusta de vos, algo que te hace distinto a cualquiera... Que tomes mis errores, mis hendiduras, desprolijidades y las conviertas en cualidades.
Lo que me parece de lo más peculiar es que intentes estar conmigo, cuando hasta ahora estabas con muchachas que son mi antítesis. ¿Qué te llevó a prestarme atención? generalmente vas hacia lo llamativo, provocativo, con lo que se puede jugar... ¿y yo?, ¿la "nena" que se sonroja por todo?, ¿se puede jugar conmigo?. ¿Por qué?, ¿qué nos pasó?.
Me decís que no sos así con todas, que no soy como las demás, que me querés (y sé que es verdad, tus ojos se encargan de afirmarme que lo es). Y yo sonrío, y sólo dejo que pase, sólo cierro los ojos cuando siento tus labios en mi frente, o cuando se insinúan en mi oído, sólo trato de recordar ése verso de mi canción favorita mientras me acompañás a casa. Simplemente me limito a escribirte cosas que nunca llegarías a leer, o a dormir abrazada a tu sweater con una sonrisa en los labios. Me limito nunca decirte que "no" por completo (cosa que algún día será un gran problema) , a dudar. Me limito a sonrojarme cuando me acomodás el pelo detrás de mi oreja y me decís que me queda lindo. Sólo dejo que ese sentimiento de sentirme torpemente bonita por unos minutos, me invada. Me limito a rememorar conversaciones, veranos. Sólo trato de memorizar con las yemas de mis dedos cada facción de tu rostro. Me gustaría parar el tiempo cuando contorneo tus labios, rezando y suplicando que nunca me falten.
Ojalá siempre fuese así, poder tener 14 años eternamente y estar enamorada de vos de esta manera, que mi única preocupación sea la tarea de historia y en qué me voy a poner esta noche para verte. Vivir por siempre ese "Hasta luego", sabiendo que va a haber un "Hola" dentro de poco tiempo.
Te quiero, te quiero, te quiero tanto.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Mujer amante.

Se abrió la puerta,
ella se fue,
con pasos ingrávidos,
mirada furtiva,
como una criminal.

Se cerró,
y yo me escondí,
debería irme.

En la otra habitación se escucha,
la cama rechina,
la chica suspira.

Y él,
excelente ilusionista,
le vende con forma de caricia,
una mentira.

Ambos despiertan,
¿qué pasó?.

En contraposición a ÉL S.O.S

¡Hey!,
Valentina,
vete,
podrías salir lastimada,
corré,
volá.

Escapá.

Ahí viene el agujero negro,
te absorbe,
¿no lo ves?,
te mira con sus ojos café.

Ahí viene,
la caricia que te hace salir de la ruta,
el "te quiero" más sísmico.

Escapá.

Andá a los brazos seguros,
a esos que se preocupan porque llegues bien a casa.

S (V) .O.S

S. O.S
V

Envuelta,
en una bohemia sinfonía.

Tus ojos,
mirándome,
agosto,
mi avenida,
mi casa,
tu mano,
mi mano.

El baho sale de mi boca,
subtitulando un "Hasta mañana",
tu mano en mi mejilla,
retumba mi palpitación.

Me hace sentir tan única,
tan especial,
me llena,
me cubre,
tapa las heridas.

Esa protección,
ese aire de cuidado,
esa intuición de cómo me siento,
sabés lo que quiero,
inclusive antes de que yo lo sepa,
concluís mis oraciones,
como si me hubieras analizado.

Y yo,
mirándote como una niña,
anonada,
como Miguel Ángel miraría a su David.

Y yo también te quiero,
te cuidaría igual que lo hacés vos,
también te regalo miradas ocultas.

Y por sobre todo,
te conozco,
te conozco más que cualquier muchacha,
tan bien,
que inclusive cuando te das la vuelta,
puedo oír tu sonrisa torcida flotando en el asfalto.

Inquietudes.

Aceptar: Recibir voluntariamente algo que se le ofrece o propone.
Cuestionar: Poner en duda lo que parece aceptarse.
Argumento: Razonamiento que demuestra, refuta o justifica algo.
Conciencia: Conocimiento responsable y personal de una cosa determinada, como un deber o una situación.
Imponer: Exigir a alguien cumplir, soportar, pagar o aceptar una cosa.
Sumiso/a: Que se somete y se deja dominar por la fuerza de las circunstancias o por otras personas aceptando, sin cuestionarlos, su autoridad y su voluntad.
Rebelde: Que se rebela contra el poder o la autoridad.
Individualismo: Tendencia de una persona a obrar según su propia voluntad.

Puedo aceptar lo que me presentás e inclusive lo que me imponés. Puedo hacer cosas que no me convencen o que no van del todo con mis principios.  Inclusive puedo tener actitud de sumisión (que no niego que sea necesaria para establecer un cierto orden) y realizar todas las cosas que me digas por el simple hecho de que sos vos quien me las dice. Pero te voy a pedir un favor, y te ruego que lo tengas en cuenta a la hora de imponerme, exigirme, abstraerme, pedirme que acepte o lo que sea que hagas conmigo; argumentos. Te pido argumentos. Una breve justificación de la situación que puede tardarte, a lo sumo, cinco minutos de tu tiempo.
No soy una persona irrespetuosa, ni soy rebelde sin causa, soy una persona conciente y que tiene la capacidad de entender las explicaciones que me podés llegar a dar. No subestimes mi capacidad de entendimiento, ni tampoco te enojes cuando te digo que "Porque sí" y "Porque no" son argumentos inválidos. Lo que pasa es que no quiero hacer cosas sin sentido y no es que todo lo que me digas lo cuestiones, sólo que no termino de entender por qué tengo que hacerlas (o por qué no) o tampoco entiendo por qué creés que mi idea es errónea o hay que minimizarla.
Cuando cuestiono las cosas lo hago desde el respeto, sé que la razón la vas a terminar teniendo vos (no te preocupes de esa parte), pero ¿de qué sirve hacer las cosas que hago si no se por qué las hago?, ¿qué fin hay en todo eso?, ¿no suena a idiotez?, ¿a alguien que no tiene la capacidad de procesar todo y lo hace porque quiere evitar el conflicto?. Si nadie se cuestionara las cosas, si nadie es capaz de tener un pensamiento individual, vaya a saber uno en qué clase de estado estaría la sociedad. ¿No es parte de crecer?, ¿romper el molde?, ¿tener ideas propias acopladas a las que ya fueron germinadas?, ¿no es eso, acaso, lo que quieren para mí?, ¿que madure mis prinicipios?.
Quizás esté equivocada, y perdón si es así. Pero quiero tener conciencia sobre los actos que hago y también sobre mis ideologías. No me interesa pensar lo mismo que todo el mundo, quiero razonar. Y así como cuestiono lo que para mí no está argumentado, también acepto muchísimas cosas que se me ofrecen, ¿o me van a negar que no escucho atentamente cuando me explican ciertas cosas?.
Papá, me encanta como es tu pensamiento, tus posturas, como razónas y pensás. Y creéme que me encantaría llegar a tener esa personalidad, hablar de religión como lo hacés vos, hablar de política como lo hacés vos, con esa convicción en los ojos que te persuade. Pero primero, tengo que definir mis propias ideas y eso se aplica para cualquier ámbito de mi vida.
Era como cuando elegí ser salesiana y empecé con proyecto vida y oratorio. Cuando me empecé a levantar temprano para ir a constitución y encontrarme con los nenes del oratorio de Santa Catalina y vos me preparabas el mate esperando a que se haga la hora. ¿Te acordás cuando me preguntaste qué es lo que me llevaba a todo eso?, ¿qué idea tenía?. Yo te lo expliqué y te brillaron los ojos, papá. Pero todo eso llevó un recorrido para mí, tuve que auto- cuestionarme muchas cosas y prepararme en muchos sentidos, además de que fue un trabajo más personal.
Y eso es como todo, cuando arraigue mis ideas, las voy a defender con uñas y dientes. Pero por ahora me queda cuestionar lo que no me gusta de ciertos aspectos y defender lo que pienso. Y en el fondo, aunque te moleste que tu hija de catorce años te pida argumentos para todo y razones para muchas cosas, sé que estás conforme con eso. Y yo también lo estoy con tus motivos y pautas, porque todo es para mi bien y lo veo muy bien preparado. Así que, gracias. Y te quiero muchísimo, inclusive cuando no nos entendemos.

jueves, 14 de agosto de 2014

Conocer a alguien realmente, ¿será posible?. (Entre otras estupideces).

Tengo una teoría de que cuando uno conoce a alguien (es decir, se ven por primera vez) y  ambos se presentan, se habla de todas esas estupideces que uno cuenta o pregunta cuando conoce a alguien, detalles menores, superficiales. Realmente a nadie le interesa esas preguntas tan inútiles y mucho menos esas respuestas que son totalmente insignificantes al momento de conocer a la persona. Me da pena la gente que sabiendo, por ejemplo,  cuando es el cumpleaños del otro, o qué edad tiene, de qué estudia y/u trabaja, cómo se llama su padre y madre cree que ya la conoce. En realidad no, no tenés ni idea de a quién carajos tenés en frente, es como si realmente creyeramos que nuestro número de documento  es nuestra identificación. ¿Realmente creen que un par de números al azar pueden identificarnos, más allá de todas las leyes y la perorata?. No. Ni siquiera sé mi número de documento, de verdad.
Y ahora que me pongo a pensar, hay personas a las cuales realmente quiero, que son súper cercanas a mí y yo todavía no termino de entender de qué trabajan, o no me acuerdo el nombre de los padres. ¿Y creen que me interesa?, se los habré preguntado una única vez (la primera vez que nos conocimos) y nunca más. Luego de un tiempo, me encargué de otros "detalles", que de detalles no tienen nada porque para mí son los aspectos más importantes de la vida de la otra persona; serían la "información" que te lleva a conocerlos más. Porque en realidad, uno nunca termina de conocer completamente al otro.
1. Porque nunca terminamos de saber qué pensamiento se les pasa por la cabeza en tal momento. Uno no puede prevenir nada, más allá de que sea la persona más predecible. Siempre hay ataques de locura que uno nunca previene (a no ser que solamente la gente que yo "conozco" sufra de esos ataques, y eso lo cambia todo. Pero dudo que todos los que me rodeen estén locos. Quizás uno o dos son cuerdos y así y todo tienen sus ataques).
2. Porque la gente cambia. Quizás un día él o ella  te dice algo que te lleva a tal conclusión, entonces, después, se plantea una situación y vos decís "Yo sé que ella pensaría..." y quizás estás en lo cierto. Pero ella cambió de postura por una razón aleatoria, por cosas de la vida y vaya a saber uno por qué. Esto quiere decir, que en un determinado momento sí estabas en lo cierto y que ella quizás si hubiera pensado eso (hablando entre probabilidades). Pero ya no. Entonces uno puede decir, que hay momentos de la vida que conoce más o menos al otro, porque inevitablemente e impercebtiblemente (a veces) la gente cambia. Y uno, nunca termina de entender por qué hace las cosas que hace, debido a que los motivos (al igual que la persona) también cambian.
Si quieren puedo enumerar más razones por las cuales uno no termina de conocer a la persona. Pero sería muy aburrido y extenso.
En síntesis, quizás en este momento sí estén conociendo (moderadamente y hasta donde se puede) a alguien. Pero capaz mañana ya no de la misma manera. Aunque no estoy diciendo que seamos seres ciclotímicos (o quizás sí), cambiamos de pareceres al igual que la vida nos cambia situaciones. Porque en eso consta vivir, ¿no?, superar los obstáculos como podemos. Y eso hacemos.
Termino de escribir esto pensando que probablemente a la única persona que conozca a la perfección es a mí misma. Sé que clases de estupideces pienso a cada rato. Aunque no sé bien qué haría si se me plantea tal o tal situación en un futuro... O sea que no sé cómo sería yo más adelante (entonces estoy diciendo que sólo conozco a la perfección a la "yo" de este momento) Como dije, hay ataques de locura que nunca se pueden prevenir. Ni siquiera yo puedo prevenir mis propios ataques.
Buenas tardes y que tengan un buen jueves. Quizás el domingo ya no sean la misma persona.

miércoles, 13 de agosto de 2014

¿Qué pasó anoche?

Poesía,
folk,
un cigarillo a medio fumar,
una mirada media perdida.

Palabras,
alcohol,
la misma chica en la habitación,
la misma sensación de insatisfacción.

Vos,
la avenida,
el mismo desastre,
el mismo coche estacionado.

Los signos,
el interrogante,
la misma pregunta,
¿qué pasó anoche?.

¿Diferente?

Fue uno de tus tantos juegos,
¿no te aburre lo mismo de siempre?,
¿el mismo chiste?,
¿la misma sonrisa tonta?,
¿la misma chica insulsa?,
¿la mirada vacía?.

Fue uno de tus tantos juegos,
¿o no?.

¿O conmigo lo notaste diferente?,
a caso,
¿será mi mirada?,
¿será?,
¿será que te encontraste conmigo?,
¿será que te acaricié sintiéndolo?,
¿o que te regalé mi mejor sonrisa?,
¿y te mostré mi mejor lado?.

¿Lo notaste diferente?,
¿Y el camino a casa?,
¿qué sentías?.

¿Lo notaste diferente?,
¿qué le dijiste a tu almohada esa noche?,
¿pronunciaste mi nombre antes de dormir?.

Me gusta pensar.

A veces me gusta pensar que si lo queremos,
podemos ser lo que realmente deseamos,
que si cierro los ojos aparecerías,
magicamente,
de la nada,
en la otra punta de mi cama.

A veces me gusta pensar que si lo queremos,
podemos ser lo que realmente deseamos,
que si cierro los ojos estarías allí tomándome de la mano,
susurrándome al oído,
¿o quién dice?,
besándome entre sábanas desprolijas.

A veces me gusta pensar que estamos destinados,
que tu mano se hizo para encajar con mi mano,
que tus ojos se hicieron para conectarse con los míos,
que mis terminaciones nerviosas existen tan sólo,
y únicamente,
para que cuando me toques pueda llegar,
a esa sensibilidad extasiante.

A veces me gusta pensar que si toco el timbre de tu casa,
si me ves en el umbral,
y si te lo digo,
y si te sonrío,
lo sabrías,
pero...
¿te quedarías?.

A veces me gusta pensar que sí,
que te quedarías,
que te prepararías para eso,
para esto que está por venir.


Desastre.

Soy un desastre,
por fuera,
y por dentro.

Soy un desastre,
buscando,
indagando,
pensando,
y preguntándome,
¿y ahora?.

No sé lo que va a pasar,
pero no importa,
porque ahora sólo estas vos,
 esta noche fría de Julio,
y la avenida que tanto conozco,
la que lleva a casa mientras,
mirándome a los ojos,
estamos prendiéndonos fuego.

Me dejé ir la noche pasada,
la ducha me ahogó,
el papel se mojó,
¿qué había escrito?,
el alcohol me delató.

Esto que prendiste,
esta brecha inmaculada,
me consume poco a poco,
soy casi cenizas,
soy un un montón de sedimentos,
perdidos en un beso que no fue beso.

Con el tiempo...

Con el tiempo uno aprende de memoria las plegarias,
a agarrar un rosario,
a entonar cánticos tristes.

Porque cuando uno ve,
cuando uno ve demasiado,
cuando uno entierra lo que sabe,
se silencia,
se autofusila,
es inevitable recurrir a la desesperación.

Con el tiempo uno se aprende de memoria el padre nuestro,
el ave maría,
al ángel de la guarda.

Porque cuando uno se desgarra,
cuando uno se quiebra,
cuando uno se cae en un agujero negro,
y no existe mano capaz para sacarte de ahí,
recurre a invocar ayudas trascendentales.

Con el tiempo uno aprende a exorcizar,
a matar a los demonios del pasado,
a aniquilar los flashbacks perversos,
a desbloquear esos recuerdos tan de mierda,
que aparecen,
desaparecen,
reaparecen,
día tras día,
noche tras noche,
mátandote,
apuñalándote.


miércoles, 6 de agosto de 2014

Volvamos.

Las personas, ahora, camuflan lo que sienten. Regalan sonrisas y marcan las miradas. Seleccionan los momentos con una foto. Dejan las historias sin final. Olvidan lo que sienten antes incluso de saberlo. Ahora se dice "te quiero" como quien dice "hola". Los besos son fáciles de conseguir y se volvieron rutina. Si eso les llena, si eso les hace realmente feliz... está bien, pero eso no es para mí. Porque cuando yo digo "te quiero" , es porque te quiero, de verdad, sin contratos, ni papeles, sin interés, y con todas las consecuencias que conlleva hacerlo.
Y todo es directamente proporcional. Cuanto más finjamos que existe amor, más va costar encontrar a alguien verdadero. Cuanto más creamos que lo esencial es lo superficial, más nos va a costar sentir.
Hay que luchar por esos momentos tan únicos, por esas miradas, hay que volver a valorizarlas, darles el sentido que inicialmente tenían. Hay que volver a las pupilas dilatadas, a las mejillas coloradas, a las risitas tontas, a los suspiros, al cortejo. Hay que volver a los ideales... A las cartas que no se envían, a las rosas, a los bombones, a las sonrisas secretas tras la puerta, a los llantos con la almohada, a la necedad.
Dejemos atrás los "cuidate" vacíos, las caricias huecas de sentido.
Basta del "te amo" tan ufano, presuntuoso. Volvamos a saber lo que sentimos, a estar seguros de que luchamos por una sola y única person

martes, 5 de agosto de 2014

Inventale el título que quieras, sigue siendo la misma mierda.

Amor. Ya estoy cansada de hablar de esta palabra que no conozco, que apenas pudo pasarme por al lado.
Hay muchas clases de amor; por ejemplo, el que puede tener una madre para con su hijo, o una abuela para con su nieto, o un amigo para con un amigo y así sucesivamente. Y yo no hablo de esos amores, yo hablo del amor que le tiene un alguien a otro alguien cuando lo besa dejando el corazón en sus labios, del amor eufórico que te hace sentir huracanes de la mejor elite en tu estómago. Del amor mutuo, del que se contagia. El amor que te lleva a estar despierto toda la noche o a sonreír todo el día.
Estoy cansada de esa puta palabra, "amor". Qué palabra de mierda para personas como yo, personas con elecciones como las mías, personas chapadas a la antigua, que olvidaron al tiempo en una esquina o que son tan caprichosas que no pueden conformarse con otras alternativas. Porque yo soy así, para mí el amor no es un pacto, no es un "yo te quiero y vos tratame bien", no, el amor es mutuo. El amor es amor. Y yo quiero éso, no sus derivados. No quiero que alguien insulso me de su mano insulsa con su cariño artificial y su mirada vacía. Quiero que él tan lleno de sus características, me de su mano tan especial con su mirada tan llena de esos sentimientos que me dejan extasiada.
Y como el amor no es cariño, él tampoco es cualquier chico con linda sonrisa. No quiero a los derivados del amor como tampoco quiero a alguien parecido a él. No soy conformista. No quiero alternativas, semejanzas, quiero lo que quiero y punto. Si no es eso, no va a ser otra cosa.
¿Soledad o sentir el vacío de saber que a quien supuestamente querés no lo amás todo lo que podés?. Prefiero quedarme con mis poesías desgarradas antes que dejar de escribir porque soy una mediocre conformista que se cruza a quien sea y le regala un puto "te quiero" barato que tiene cualquier significado menos del "te quiero" lleno de sentimientos.