En una misma sala, dos cuerpos se encuentran. Oscuridad y
nada más.
Casi sin mirarse, como dos amantes en la lejanía, dialogan.
I V
"La muñeca abrió los ojos"dice,
sucedió como con Moisés
el mar se fraccionó a la mitad
y todo fue
una completa inundación
de sangre.
I D
Espesa ribera en la que se hundía, la muñeca de blanca tela
con cicatrices desapercibidas. Algunas de ellas se abrieron y de su boca cocida
un jadeo rasgó; se escuchaba, en el rojo, su lamento ahogado.
II V
¿La escuchás?
los pájaros caen mustios
las raíces se ennegrecen
son sus ojos,
al paso ajetreado de su nupcia musical
II D
Las voces arrastradas por los años perforaban su inocencia
trazada. Trinos furiosos restallaban los pájaros, que allí al fondo se
dirigían, donde la nada acompaña siempre como todo calmo; si entrecerraba los
ojos podía verse en alguno de ellos.
III V
A paso ominoso
ella iba
mientras las voces arañaban sus tobillos
de porcelana
la noche era
su oreja
engulléndolas
III D
Temía el negro y su inexpresiva integridad, abrazaba el gris
fracturado que la dividía con él. El oído agudizar fue para la muñeca de
porcelana arrepentimiento después; un aullido despertó no muy lejos.
IV V
Ojos inquisitivos
imploraban
misericordia
mas ella
tintineando
derramaba vino en sus heridas
IV D
Callar es inteligente decisión, cuando dulce el viento
sopla.
Rugir es ineludible reacción ante las brasas que el diablo
teje.
Fue ella Virgilio y Dante, ensuciando sus pies con cada paso
indeciso. Delante allí la oscuridad se ofrecía; temía el abrir de su pupila
V V
Con impetuosa curiosidad
detrás de un árbol
ella observaba
su campana resonó
-era hora del
sacrilegio-
V D
Algunos resonares, comprendió la muñeca herida, sólo sirven
para alas desprender. Y arte es, oh, el rojo allí en el emplumado albo, cayendo
en alguna bota desgastada y tintineando como la campanilla en habitación rosa
abandonada
VI V
Los triciclos de la infancia
chirriaban en su mediodía.
La muñeca
desposeída
veía uñas caer
VI D
Hurgó detrás del espejo, de sus falsas carnes y cicatrices
abiertas. Mientras los nenes reían chillidos que para ella sólo dolor auguraba,
podía divisar el vino que vertió reptando su mejilla
VII V
Con ademanes medievales
rasgó su vestido
y quebró sus costillas
vidrios acaramelados se teñían de bordó
VII D
El cristal en color bañado es mentiroso vacío juguetón; lo
entendió aquella vez en que logró verse al fin sin tempestades en el medio.
Picoteaba alguna golondrina contaminada (el petróleo caía por su pierna en
espiral bailarina)
VIII V
En espiral el líquido áureo
caía
mirada asexuada hacia él
"Dios es
padre"
escribió en carmesí.
Tres campanas eclesiásticas sonaron.
VIII D
Con las campanas caen los ladridos guturales; lobos se encaminaban
hacia el hueco retumbante.
Con cada paso proferido el silencio se atenuaba (podían
escuchar las respiraciones de sus hermanos, pausadas y amenazantes, conscientes
con vaguedad del peligro que se ceñía al horizonte).
Huellas prolijas dejaron.
Un plomizo guiaba la manada
IX V
Cuervos graznaban
mientras él
abría la puerta
y la muñeca
su porcelana rasgaba.
Dios avanzaba.
IX D
"Tenés feos dientes", acarició su voz, con
imposible tersura, "mas tus ojos son lindo fuego. Sin embargo no crepitan
para mí".
Crujían los pasos determinados del erguido señor
X V
Inmutable su boca sonrosada
embestía contra la virilidad santa.
La oscuridad la paría
sus ojos metamorfoseaban
X D
Era tan lindo su tambaleante pelo hundido en placeres
indecibles de dioses quizá no ahogados del todo. Se preguntó en baja voz, casi
al oído propio, si el infierno ardería así
XI V
Coro de ángeles en excelso orgasmo
se mantenían de pie,
mientras que
veían
a la niña
caer
XI D
Pero, pajarita de flacas alas, caer no machaca
necesariamente.
Allí sus brazos se abrieron alegres.
Allí su boca se hundía en poemas del habla fugitivos
XII V
Tintineaba su voz
otra vez
alunizada estaba
Los ángeles
levantan los vestigios del vino
XII D
Lo curioso de la sangre ofrecida, recordó no supo de dónde,
era hasta dónde se vierte la propia
XIII V
El vino se derrama en su seno virginal.
La oscuridad se masturba.
Bebió de aquella uva que sabor paraíso le dejó al final;
cuando arqueó la espalda supo que había arrojado luz sin proponérselo
realmente.
Y es que a tientas el ciego sólo camina con las manos hacia
adelante.
Y es que el que bebe pretende más que el paladar vestir
XIV V
Engendrado en ella estaba
la criatura perversa.
XIV D
Con la oreja contra su vientre oyó su necesidad asfixiada;
buscó en sus ojos temiendo hallarlos consumidos. Bailó en la oscuridad el
brillo inconfundible
XV V
Con miedo tanteó el rostro de su padre
"Dios ha
muerto"
dijo en tono alemán
XV D
Nunca lo fui, parecía murmurar la descomposición.
Una mosca se detuvo en aquel ojo dulzón
XVI V
Con tristeza miró su vientre en forma de pecera
presionó sus costillas rotas hasta llegar a su útero
La criatura aulló
Aumentó la presión.
XVI D
Como muros, crueles, fríos, implacables así, avanzando de
todas direcciones y encerrándome ineludible; pude contar acá el ombligo el aire
besando como antes no pudo.
Me pregunté si lo valoraba.
La respuesta no me importaba en realidad
XVII V
Las piernas le temblaban
mientras abortaba la perversión.
XVII D
Y la luz sofocaba fuerte la angustia inaguantable ya.
¿Fue ese un crujido mío?
Creo en algún bosque haberlo divisado también
XVIII V
La porcelana se quebró.
La luz se apagó.
"Al final,
caer muerto no es tan fácil"
pensó
XVIII D
Porque no había solitario lugar, donde de lombrices no se
supiese y el único bicho molesto fuesen los años puñales.
Cerrar los ojos y...
¿Había oscuridad, en fin?
XIX V
Ir hasta el fondo,
no más.
XIX D
Difícil distinguir el suelo de abrazo hambriento y la
inexistencia aguda.
Una asfixia por su aspereza adaptable.
La otra, por la tajante verdad
como aquella aguja que hundió en suave carne
XX V
Tiempo inexpungable.
Dos cadáveres yacen,
como pareja de fariseos
en el mar de Moisés.