jueves, 26 de diciembre de 2013

Ruleta rusa.

Estoy en el umbral de la puerta con el corazón desbocado, pero me muestro segura.
<<Sos una guerrera>> me digo, mientras inhalo lentamente ese aire tan pesado <<Demuéstralo>>, y exhalo.
Tengo que estar preparada para ver la muerte, cabe la posibilidad de que esto suceda, pero tengo que pasar esta prueba, aunque me cueste la vida.
No hay tiempo para volver atrás, tengo que hacerlo. El azar decidirá quién pagará hoy sus errores.
Siempre me dije que la suerte era para mediocres, pero en este momento me doy cuenta que realmente necesito suerte, porque el destino probablemente arremeta contra mí y haga que salde mis cuentas.
Destino. Nosotros mismos hilamos nuestro destino, vamos uniendo hilo a hilo, tejiendo una red en la que terminamos cayendo, de la que no se puede escapar.
Cierro los ojos y rezo. Noto ese temor paralizante, es realmente terrorífico sentir la muerte a tu espalda. Rezo plegarias.
Las mismas plegarias que rezaba aquella mujer esa noche antes de morir. Antes de ser asesinada. Me quito ese recuerdo de la cabeza.
<<Dios, Jesús, María. Sea quien sea el que me esté escuchando, por favor...>> Uno mi palma de la mano junto a la otra.
El mismo gesto, el mismo miedo que tenía aquella mujer, la misma figura que está detrás de ella ahora está detrás mío. Noto como mi corazón se acelera, al igual que el de ella. Siento su latir, siento como grita, como pide por favor... Noto como le tiemblan las mano y miro las mías, estaban exactamente igual que las de aquella mujer. Vuelvo a quitar ese recuerdo de mi cabeza.
Inhala, exhala, inhala y exhala.
<<Sea quien sea el que escuche mis plegarias, ayúdame. Sólo pido que me quites el miedo... Sólo eso. Sé que lo que está por venir es totalmente merecido, que hilé mi propio destino, que estoy cayendo en la red que yo misma tejí... Que esto es inevitable y no pido que lo pares. Sólo házme sentir acompañada. Házme sentir que alguien está conmigo. Sólo éso... Sentir valor, el que nunca tuve>> Separé las palmas de mis manos.
- Acá estoy destino o azar. Tómame o déjame.- digo al aire.
<<Sos una guerrera. Invulnerable.>> me digo y repito hasta creérmelo.
Entro a la sala que huele a tabaco y sudor, a delincuencia. A mí. Hay una atmósfera cargada, o quizás son mis nervios.
Doy un paso y siento a la muerte pisándome los talones.
<<Déjame en paz, sigo viva... Ya nos veremos cara a cara y me harás sufrir cuanto creas necesario. Pero mientras tanto no te necesito cerca>> Digo mentalmente a esa figura imperceptible al ojo humano.
Tomo asiento y lo veo. Mi socio, mi amigo... que ahora era mi enemigo, a quien me enfrentaba.
- ¿Estás preparada para jugar? - Me dice.
Ese tipo de comentarios eran propios de mí, ese sarcasmo lo tenía yo en momentos inexplicables, suplantaba el miedo... pero en estos momentos no había nada que pudiese tranquilizarme.
Intenté no mostrarme aterrada.
- Sí - articulé.- Lista.
Él, quien le robaba a aquella mujer que gritaba compasión, que me miraba con temor.
Noto que en medio de los dos sillones en los cuales estabamos sentados hay una caja de madera tomando el rol como mesa, y encima de ésta, una pistola.
Mi ex socio, actual enemigo, toma la pistola y le carga una sola bala.
- Empezá. - traga saliva. Se nota que está tan asustado como yo, pero está más rígido - Después de todo, vos la mataste.
Lo miro con furia. Maldito bastardo, él me había dicho que nunca dañaríamos a nadie, hasta que tomó a aquella mujer desde atrás y me dijo que le pegara un tiro, que se lo merecía... Y yo...
<<Calma. No estás haciendo esto por él, lo estás haciendo por aquella mujer. Vida por vida. O él o yo>>
Tomo el arma lentamente. Me tiembla la mano y noto como el corazón se me sale por la boca cuando llevo la pistola a mi sien.
Cierro los ojos, apoyo el dedo en el gatillo...
<<Vida por vida>> me repito.
Siento a la muerte vigilándome. Un sudor frío me recorre la espalda.
Aprieto el gatillo.
Abro los ojos... <<Sigo aquí>> me digo.
Me dí cuenta que estaba conteniendo el aire, entonces exhalo y le paso el arma sin decir una palabra. Él la toma y su mano tiembla más que la mía. Lleva el arma a la sien en un movimiento rápido y cierra los ojos con muchísima fuerza y se le escapa una lágrima. Estaba llorando.
El despiadado asesino, sangre fría como yo estaba llorando.
Aprieta el gatillo.
Sobrevive. Abre los ojos y me pasa el arma, yo la tomo y la llevo a mi sien. Cierro los ojos....
Me acuerdo cuando era niña, en asiento trasero del auto de mis padres. Era una hija única de cinco años con padres con poco dinero, casa hipotecada y auto alquilado. Recuerdo que iban a llevarme a comprar un postre para mí hasta que un camión nos dió de lleno en la puerta de mi madre. Yo cerré los ojos, como ahora. Aprieto el gatillo.
Sobrevivo.
Le paso el arma.
Mis padres murieron y yo sobreviví, quedé huérfana y no tenía familiares. Terminé en un orfanato, pero escapé un domingo cuando tenía ocho, en ese orfanato me maltrataban y pegaban. Preferí vivir en la calle.
Y crecí entre puentes, entre comida de la basura, limosnas y droga.
A los diesciséis comencé a robar, y aquí estoy, mi vida deparando del azar. Me pregunto que pensaría mi madre si viviera, pero no lo hace.
Escucho el ruido del gatillo y su cuerpo caer.
La sangre tiñe todo el piso y llega mis zapatillas...
Y yo me levanto, dejando rastros de sangre en el camino.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Posibilidad..

¿Hay tal vez una posibilidad...?,
¿... de que vuelva a ser la misma?,
¿... de volver el tiempo atrás?,
¿... de perdonarme?.
¿... de volver a quererme?.

Dime cuando mi corazón pare,
tú eres el único capaz de oírlo.

Dime cuando mi cuerpo se libre,
tú eres el único capaz de dejarlo ir.

Dime cuando mis pulmones dejen de respirar,
tú eres el único capaz de quitarme el aire.

Dime amor, dime,
¿Hay una posibilidad de rebatirlo?.

No tengo lo que necesito,
No me dejes,
no me digas adiós.

Dime cuando el silencio me atrape.

¿Hay una posibilidad?.

Dime cuando esté todo terminado,
eres el único capaz de cerrarlo.

Dime cuando me escuches caer.

¿Hay una posibilidad?
No estoy segura.

Aguas turbias

Debajo del agua se quedó,
debajo de las palabras no dichas,
debajo del llanto opreso,
debajo de las lágrimas insonoras,

Debajo del tiempo se quedó,
debajo de los años,
debajo de los meses,
debajo de las semanas,
debajo de los días.

Debajo de los ojos llorosos se quedó,
debajo de la boca húmeda,
debajo de la cara pálida,
debajo de las manos temblorosas,
debajo de las rodillas débiles.

Debajo de mi cuerpo me quebré,
debajo de mi ser me dejé ir.

Debajo de este papel digo lo impronunciable,
lo irreconocible,
lo inolvidable.

Debajo de este papel escribo mi nombre.

Debajo de este papel me dejo.

¿Qué es lo normal?

¿Normal? ¿Qué es normal? En mi opinión, lo normal es sólo lo ordinario, lo  mediocre. La vida pertenece a aquellos individuos raros y excepcionales que se atreven a ser diferentes.

.

Pretendí enamorarte con poemas que nunca leíste,
con sonrisas que nunca viste,
con miradas que nunca sostuviste,
con abrazos que nunca recibiste.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Lo que no te mata nunca te va a hacer más fuerte

Yo nunca creí en la típica frase "Lo que no te mata te hace más fuerte". Todo los sucesos dolorosos que uno tiene que pasar no hacen a la persona más fuerte. Nunca las cosas malas de la vida hacen inmune a la persona ante nada. Yo creo que la hacen más débil y precavida. Precavida porque no quiere que le vuelva a pasar y débil porque la hiere, y las heridas no suman, sino
restan.

Para una vieja amiga

A veces, causamos tanto daño en las personas sin darnos cuenta... Solo pensamos en nosotros mismos, no nos importan los otros sentimientos. Que triste, que mediocridad, que egocentrismo.
¿Y saben qué es lo peor?. Cuando uno se da cuenta del error.. Cuando uno quiere volver el tiempo atrás y pedir perdón. Pero ya es tarde, no se puede, esa persona se alejó, se alejó de la bestia que sos.
No puedo creer que después de tanto tiempo, me dí cuenta de mi error. Lo lamento. Eras una persona realmente valiosa, una persona a la cual apreciaba mucho, que siempre estuvo a mi lado, y por una simple diferencia, por una confusión... La dejé ir. Lo lamento, aunque no lo leas, aunque ya no me consideres una amiga, aunque ya ni pienses en mí.
Lo único que tengo para decirte es Gracias por ayudarme en los momentos en el que nadie me ayudó. Y Perdón por hacerte tanto daño.
Siempre te quise como una buena amiga. Pero no estuve cuando más lo necesitabas.
Adiós, hasta siempre, no hay retorno.
Valentina.

Querido yo, te necesitaba devuelta.

Al fin. Era hora. Ya todo se resolvió.
Sí, sé quién soy. Me despedí de todos mis fantasmas. Le pedí perdón a las personas que debía pedirles. Me pedí perdón.
Y me dije que me extrañaba, y me dije que me necesitaba, y me dije cosas bonitas. Y me seduje a mí misma, y me perdoné. Ahora ya no estoy peleada, ahora ya no me siento mal, ahora ya no siento opresión en el pecho, resolví todos mis demonios.
Tiempo. Eso era lo que necesitaba y eso es lo que me dí.
Ahora tengo una gran sonrisa en el rostro. ¡Al fin escribo algo cuando estoy alegre!.
Gracias querido Yo. Gracias.
Te necesitaba devuelta.

Mi nombre

Mi nombre,
durante mucho tiempo fue
una palabra sin sentido para mí,
una manera de etiqueta,
si no hubiera sido esa palabra la cual me identificara,
hubiera sido otra,
y realmente me daba lo mismo.

Pero cuando vos la decís...
Es como un poema que siempre estuvo ahí,
pero nunca se comprendió.
Es como una palabra que escondía belleza,
pero que nunca jamás fue liberada.
Es como una mirada que nunca fue vista,
ni observada.
El significado de mi nombre está escondido,
sí, escondido,
oculto en tus labios.

Asique te pido que lo pronuncies,
Dí mi nombre,
Repìtelo cincuenta veces
y no me cansaré, te lo prometo.

Asique házme un favor,
dí mi nombre como si fuera la palabra más linda,
como si fuera la única que me llamara así.

Dí mi nombre,
y luego simplemente dime
Te amo.

Y ése momento será sencillamente perfecto.
Porque tu nombre en mi boca,
suena igual de bien que el mio en la tuya,
y nuestros te amo, sonará igual de bien que
nuestros nombres.

No te sorprendas

Sí, es cierto,
todas mis poesías están dedicadas,
y sí,
dedicadas a tí.

Por esa razón,
no te sorprendas si en muchas partes se demuestra mi amor,
porque te amo,
y no tengo miedo de escribirlo.

Por esa razón,
no te sorprendas si encuentras lágrmas en el pergamino,
porque lloré por tí,
y ni te das una idea de cuánto.

Por esa razón,
no te sorprendas si muchos versos demuestran odio,
porque muchas veces te odié en silencio,
y te lo merecías,
y creéme que digo la verdad cuando digo que,
realmente te lo merecías.

No lo hagas

No, no lo hagas.
Ya esperaba esa contestación,
esa palabra llena hermosura,
hermosura que duele.

No, no lo hagas.
Ya te estaba empezando a olvidar,
ya te estaba superando.

No, no lo hagas.
Ya dejaba de llorar,
Ya dejaba de lamentarme.

No, no lo hagas.
Estaba empezando a valerme,
Estaba empezando a quererme,
Estaba empezando a creerme que merecía algo mejor.

No, no lo hagas.
¿No te das cuenta que me duele?
¿Querés estar siempre presente en mí?
No tenías que ser así de egoísta.



jueves, 14 de noviembre de 2013

Autodestrucción

Tiemblo, ¿estoy segura de lo que voy a hacer?.
Miro hacia abajo, la ciudad se extiende.
La decisión la tomé hace mucho tiempo, pero ahora me da miedo enfrentarme. ¿Qué pasará una vez que termine con todo esto?.
Me alejo de la muerte y me siento frente a un papel.
Dejo que las palabras fluyan, y lloro. Lloro mucho.
Creo. Creo que está todo perdido, ¿cómo sigo adelante desde su partida?. ¿Cómo puedo seguir respirando con este nudo opresor en mi garganta?,  mi corazón no dá más de tanta tristeza. Está solo.
Pero... ¿Realmente quiero terminar con mi vida?. ¿Realmente quiero dejar todo esto atrás?. Es que... ¿Tanto me pasó cómo para pensar en...?
No importa. La decisión está tomada, acabaré con esto de una vez, no puedo pasar un día más en mi propia carne.
Me acerco nuevamente a la azotea. Miro nuevamente hacia abajo, y la veo. Mi madre.
Ella abrazandome de pequeña, diciendome que todo va a estar bien. Ella curándome cuando estaba enferma. Ella llorando la primera vez que me hice daño. Ella siempre cuidándome, siempre deseando lo mejor para mí. ¿Le puedo hacer esto?. Sino puedo seguir adelante por mí, debería seguir adelante por ella. La destrozaría... el saber que su hija se..
De todas maneras, es mi vida, yo decido qué hacer con ella. Y no lo aguanto. El llorar todas las noches, ¿qué pensaría mi madre si lo supiera?. ¿Qué pensaría mi madre que estor parada en la azotea a punto de saltar?. ¿Me detendría?. Sí, porque me ama.
Pienso en ella, en su risa, en sus caricias, siempre tan acogedoras. También la veo decepcionada, la veo triste por cosas que yo hice. La amo y me ama, pero soy una persona egoísta. Soy tan egoísta que no puedo vivir para otros. Soy tan egoísta que no puedo soportar este dolor, cuando ella siempre pudo. Soy débil.
No sé cómo llegué a este punto, no sé cómo está pasándome. Quiero dormir durante siglos, o no existir, o simplemente no haber nacido. Ojalá nunca me haya metido en la vida de nadie, ojalá no significara nada para nadie, porque les haré daño. Pero las personas que realmente llorarían por mí son pocas, y las que me odian son muchas. Y mis problematicas también son muchas.
No puedo soportarlo. Quiero golpearme, tirarme de los pelos, gritar, saltar, llorar, pero sin embargo me quedo quieta. Estoy realmente seria, inmune a todo, a los bocinazos de la ciudad.
Ojalá fuera esas personas, que se van a reunir en la casa de un amigo, que son inmunes al dolor que estoy sufriendo en este mismo momento. Que no tienen ni idea de que yo, Katherine, quiero acabar conmigo.
Tan seriamente como estaba, me di la vuelta y me miré al espejo. Estoy siempre tan disconforme, nunca me miro sonriéndo, nunca estoy orgullosa de lo que soy. ¡NUNCA! ¡Nunca jamás me escuché a mí misma felicitándome! ¡Siempre fui cruel con lo que soy! ¡Siempre fui tan patética!. Le pego una patada al espejo, como si los cristales me destruyeran.
Es irónico que sea yo una de las razones por la cual tomo esta medida. A veces me pregunto hacia dónde nos lleva el masoquismo humano, llegué al punto de maltratarme a mí misma, de odiarme. Llegué al punto de lastimarme, llegué al punto de esto, de pender de un hilo del existir o no. El de vivir o morir. Una lucha constante en mí, un dilema. Soy morbosa, me digo, soy morbosa porque me insulto y me hiero, todo a mí misma, soy mi enemigo constante, soy el monstruo del cual nunca me podré separar, soy la llama que no podré apagar. Mi mente me mata. Yo me mato y me mutilo, ¡que ingenua soy!.
No puedo vivir así, odiándome. Ya está. Dile a mi madre que lo lamento.
Estoy decidida a saltar a mi abismo. Estoy lista a suicidarme.
Suicidio. Cuando una persona lo dice es porque ya tomó una decisión. Pero... ¿yo realmente la tomé?, ¿entiendo el hecho de que nunca podré retomar hacia atrás?, ¿que será el final?. No, me digo. Soy demasiado ciega para darme cuenta de que esto es muy a grandes razgos. Así que voy a dejar que otra persona decida mi futuro. Le voy a dejar a otra persona la decisión de amarme y cuidarme.
Desesperadamente llamo a mi madre. Yo le dije que una amiga se quería matar, lo dije llorando. Ella me contestó que mi amiga estará bien, que mi amiga debe ser lo bastante fuerte para poder soportarlo. Pero yo no lo soy. Mi madre me dice que le diga que la amo, que le de una motivación. Mi madre me dijo: <<Nunca nadie esta completamente solo, Katherine. Si una vida muere, también muere la de otra persona.>> Luego agrego que me amaba, y colgó.
Esa frase fue mi motivación. Seguiría adelante, mi madre me ayudaría.
Sonrío. Estaría bien. ¿Por qué haría semejante cosa como quitarme la vida?.
Tengo motivaciones y no puedo ser perfecta. El aspecto físico no debe importarme, puedo cambiar lo que me molesta de mí, no debo ser tan severa. Yo sé que soy importante para muchas personas. Podré salvarme a mí misma.
No, realmente no quiero acabar con mi vida. Es muy valiosa para mí.
Voy a entrar a mi casa, cuando piso un cristal, y me lo clavo en la pierna. Del dolor caigo al piso y comienzo a rodar.
Y caigo por la azotea.
Voy a morir, voy a morir cuando le encontré el sentido a mi vida.
Y lo último que me imaginé  fue la cara de mi madre.
Y lo último que ví fueron las luces de las familias felices esfumándose.



Eres como mi libro favorito

Tú,
eres como mi libro favorito.
Quiero releerte una y otra vez,
quiero saberme tus frases de memoria,
quiero reconocerte por tu olor,
quiero sentir el tacto de las páginas,
quiero ver el proceso en el cual
el tiempo va envejeciendo las páginas,
y las hace amarillas,
quiero ver cuando el libro empiece a cortajearse,
y no puedo comprar otro ejemplar,
porque ningún otro libro se comparará con el mío,
con el cual pasé tantas emociones.
Sí,
definitivamente eres como mi libro favorito,
pero hay una diferencia,
al libro lo tengo.
a tí no.

Qué pena me da aquella muchacha

Que pena me dá aquella muchacha,
que se acepta a sí misma,
o se siente valorada,
simplemente porque un chico mayor que ella,
le mira.

Que pena me dá aquella muchacha,
que se siente bonita,
o se sonríe en el espejo,
simplemente porque un chico mayor que ella,
piensa que sale bien en las fotografías.

Que pena me dá aquella muchacha,
que necesita de un buen maquillaje,
para que un chico mayor le diga que está bonita aquella noche,
y que ni siquiera usa la palabra hermosa,
que es la que ella espera,
por eso se frustra,
por eso se siente deprimida aquella noche,
 y por eso me da pena.

Que pena me dá aquella muchacha,
que necesita que un chico mayor le dedique una canción
para sentirse poesía.

Que pena me dá aquella muchacha,
que necesita la mirada del otro para quererse.

Sé que recuerdas quien era, pero no sabes quién soy

¿Qué te parece si te ayudo a recordar?. Remontémonos varios años atrás, cuando nos conocíamos y nos veíamos casi todos los días, remontémonos al momento en el cual tu opinión me importaba. En ese tiempo yo era la niña que se sentaba adelante de todo, que respondía las preguntas de los profesores, que hacía la tarea. Sí, creo que de esa forma tú veías, así me veían todos. Sin embargo, yo tenía muchas ideas para compartir. Tenía una mente llena de palabras que no me costaba expresar, me encantaba leer y vivía en mi mundo. Sin embargo, el vivir en mi burbuja, resguardada de los demás, no era un escudo para sus críticas destructivas. Yo las escuchaba, las entendía, las sufría, las lloraba.  ¿Qué creen que era yo?, ¿Creían que era estúpida?, ¿Creían que estaba salvada de sus insultos superficiales de niños crueles?. Nunca estuve cuidada de su falsedad, ni de su hostilidad. Siempre había sido subestimada, maltratada, minimizada, censurada. A veces era por tener sobrepeso, otras veces era por ser diferente, por las ideas que tenía. Y la peor parte, es que yo no hacía como que no me importaba. Yo no fingía que era fuerte, yo era transparente. Hasta a veces lloraba enfrente suyo. ¿Y qué me van a decir?, ¿Que no se daban cuenta?, ¿Que no era su intención?. Porque no se los creo. Nunca se los creí. Y no sé la razón, nunca la entenderé. No la entiendo porque no sé qué ganaban haciéndome daño, ¿era divertido verme llorar?, ¿era divertido ver como mi autoestima estaba por el piso?. Porque en realidad deberían haberme ayudado, ¿no lo creen?. Si veían que no tenían un verdadero círculo de amigos, ¿por qué no me unían?, yo siempre intentaba integrarme. Y es más, si me integraban era porque querían algo que yo podía darles. Era por un interés. Y ahora me doy cuenta. ¡Qué ilusa era! ¿Por qué  iban a querer acercarse a mí?, Si yo era la típica  chica que no la conocía nadie, la chica que no tenía novio, de la cual nadie gustaba. La fea, la gorda, la nerd. La que no tenía vida social, ¿Para qué querrían acercarse?.  Pues yo les diré para qué, para conocer perspectivas nuevas, para poder ver un pensamiento realmente maduro para la edad, para poder develar lo que llevaba oculto. ¿Y les digo algo más?. Deberían haberse acercado para sacarme el dolor de adentro. Deberían haberse acercado simplemente porque querían conocerme y ver si todos los rumores eran ciertos. Deberían haberse acercado para poder ver más allá de los pómulos engordados, del pelo enredado o de lo superficial. Pero fueron todos unos cobardes.
Igualmente, no sé para qué digo todo esto. No sé para qué sigo luchando. Si aún ahora, que hemos crecido, me ven por la calle y me agreden. Pero ahora no lloro. Porque conocí a personas que valen la pena mucho más que ustedes, personas que me ayudaron a salir adelante, a limpiar todo el desastre que me dejaron dentro. A sanar todas las quemaduras en mi corazón. Ya no me importa tu opinión, porque tu perspectiva está llena de odio, rencor, hipocresía, falsedad, individualismo, hostilidad. Tu opinión es negativa, llena de destrucción.
Y entonces te preguntarás: "¿Para qué gastás tu tiempo en escribir esto si estás gastando palabras en personas que no vale la pena gastarlas?". Bien, esto lo hago porque le quiero ser fiel a la niña interior que sufrió todo ese tiempo. Le soy leal al yo que quería demostrarles que se puede cambiar. Que puedo ser querida. Porque a pesar de todo, a pesar de todo el daño que me causaron, pude cambiar. No me estanqué. No me rendí. Les demostré que soy más de lo que piensan, que no debo ser subestimada. Que no debo ser calificada o evaluada por nadie.
¿Recordaron?. Espero que lo recuerden porque yo lo hago como si fuera ayer. Las lágrimas cayéndome por la mejilla. Mis ojos en el espejo. Sus insultos en mi cabeza como si me las estuvieran gritándo en el oído. Lo recuerdo perfectamente. Me afecta hasta el día de hoy. Entonces, ahora que recuerdan quién era (porque ya ni deben de saber quién soy) voy a mostrarles lo que soy en el presente.
Ahora sigo teniendo las mismas opiniones, pero más maduras, evolucionadas. En cambio, vos vas a tener siempre la misma mente de mierda, siempre superficial, evaluativa, una mente de porquería, negra.
Ahora, no me pueden juzgar por el físico, porque por más que no sea perfecta, estoy bien.
Ahora, mi autoestima no está en el piso. Pero no fuiste vos el que me ayudaste.
Ahora, me expreso. Me van a tener que escuchar.
Cambié. No soy la misma.
Igualmente, en mí no se aplicó la típica frase "Lo que no te mata te hace más fuerte". Porque todo lo que tuve que pasar no me hizo más fuerte. Nunca las cosas malas de la vida me hicieron inmune a nada. Me hicieron más débil y precavida. Precavida porque no quiero que me vuelva a pasar. Y débil porque me hiere. Y las heridas no suman, las heridas restan.
Así que vine a esto. A cumplir mi promesa. Vine a decirte que te podes ir a la mierda, que podes asfixiarte con los insultos que me dijiste toda mi infancia. Podes tragarte todo tu veneno. ¡Mirame! Soy feliz. Tengo una vida genial. Y no creo que vos la tengas, porque estás rodeado de mierda. Sin embargo, no quiero que pases lo que yo pasé.
Nadie se lo merece.

Soy nada

Mis poemas son nada,
Mis cartas son aire,
nunca las leerás,
ni siquiera sabrás que existen,
ni que están dirigas hacia tí.

probablemente pienses que
esas cartas te pertenecen,
pero no,
no son tuyas,
de la misma manera que tu no eres mío.

Porque, en realidad,
no te mereces esa muestra de sentimientos,
por lo menos,
no de mi parte.

Porque...
¿Quién soy yo para escribirte?,
Acaso, ¿Soy una chica más en tu lista?,
y no, no quiero ser éso,
prefiero ser mis poemas no leidos,
y mis cartas olvidadas.
Prefiero ser aire,
prefiero ser nada.

Eternos Amantes

Se dice que cuando el Sol nació no había nadie para cuidarlo,
él había nacido espontáneamente,
algunos habrían dicho que esto fue un milagro,
el nacer del universo inexistente,
pero para él no lo era,
Porque, ¿Para qué vivir sin razón?,
¿Para qué vivir sin poder entregarle tu vida a nadie?.

Se dice que cuando el Sol nació no había estrellas que iluminaran el intenso vacío a su alrededor,
él estaba sólo,
algunos habrían dicho que esto fue un milagro,
sin nadie que lo lastimase,
hiriese,
pero para él no lo era,
Porque,
¿Para qué vivir en la soledad del ser?

Se dice que cuando el Sol vivió,
nació la Luna,
Un alma en pena,
oscura,
deshabitada,
algunos habrían dicho que esto fue un milagro,
la compañía,
el alma amante,
y para el Sol lo era,
era su milagro existencial

Se dice que cuando nació la Luna,
ella se enteró de que moriría si la gravedad no la atraía
y algunos habrían dicho que esto fue un milagro,
la posibilidad de morir,
y lo era,
realmente era preferible la inexistencia,
que la existencia por la eternidad.

Se dice que cuando la Luna se enteró que dejaría de existir,
se deprimió,
Y algunos habrían sentido pena por la Luna,
pero no,
esto era un milagro,
porque la Luna no quería dejar al Sol
y el Sol no quería dejar a la Luna.

Se dice que cuando la Luna y el Sol se amaron,
se entristecieron,
enojaron,
impotenciaron,
porque el Sol era incapaz de acercarse a ella,
sin quemarla,
no podía sostenerla,
nuevamente cabía la posibilidad de que la Luna muriera,
y el Sol lloró.

Se dice que en ese lapso existencial del tiempo,
las lágrimas del Sol se convirtieron en estrellas,
 y las estrellas coalisionaron,
creando a la Tierra,
que podía sostener a la Luna.

Se dice que en ese lapso existencial del tiempo,
la Luna estaba triste,
porque por más que ella era sostenida
no podría vivir más tiempo,
ya que no podía iluminar a la Tierra
porque el Sol lo hacía
y eso la debilitaba

Se dice que en ese lapso existencial del tiempo,
el Sol moría cada noche para dejar a la Luna respirar.

¿Para qué vivir en el vacío absoluto?,