Es ya tarde por la madrugada y supongo que debería descansar. Mañana va a ser un día bastante largo y agotador... Muchas cosas por hacer, la misma rutina de siempre pero más tediosa de lo normal. Vos la conocés bien.
Sin embargo, a pesar de todo el cansancio acumulado hay algo acá adentro que me está asfixiando. Me ahogan las ganas de escribirte, de mandarte un mensaje, de saber cómo andás.
No quiero saber qué es lo que está pasando paralela e independientemente a mi melancólica noche en casa. No quiero que nadie me cuente lo que estás haciendo en este momento. Miéntanme. Diganme que te acordaste de mí entre todo el tumulto de tentaciones y nuevas oportunidades a encarar. Diganme que no hiciste nada.
Pero a pesae de todo esto, de mis preocuoaciones; el problema no es el egoísmo de sentirte mío. No es éste el sentimiento que me está estrangulando. Sino, lo que me asfixia es saber que nunca en esta vida voy a poder llegar a ser lo que vos esperás o buscás... porque ni vos mismo lo sabés.
Traté de hacerme cargo de una personalidad que nunca voy a poder tener. Tomar un rol inentendible con mi carácter.
Sabía que quererte no iba a ser sencillo, pero acá estoy intentándolo una vez más.
Y no sé si me querés o sólo es atracción momentánea. Si realmente te importa lo que tengo para decirte.
Me voy a dormir sin ir al centro del relato. No quiero darle más vueltas a este asunto. Por lo menos, ya no más por esta noche.
Brindemos con las lágrimas que ayer eran mi condena,
hasta mañana y que sueñes conmigo.
"Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos."
jueves, 30 de octubre de 2014
Ganas asfixiantes
Suscribirse a:
Entradas (Atom)