Todo este tiempo que viví en la penuria de extrañarte me hizo creer en la falacia de que no me quisiste.
Todo este tiempo mareada ante tanto dolor reprimido me hizo pensar que no había importado el esfuerzo temerario de quererte. El coraje necio de intentarlo.
Pero la vida y el destino (en el que no creo) me dieron una señal; un mensaje tuyo de hace muchísimo tiempo, escondido en vaya a saber uno qué lugar de mi teléfono, decía "Te quiero".
Dos palabras que me llenaron de paz. Que me dejaron la mente tranquila de que algo (entre tantos errores) hice bien.
Que algo mínimo te habrá quedado de mí. Que nunca me vas a olvidar o que te va a costar hacerlo.
Te extraño.
Todo este tiempo mareada ante tanto dolor reprimido me hizo pensar que no había importado el esfuerzo temerario de quererte. El coraje necio de intentarlo.
Pero la vida y el destino (en el que no creo) me dieron una señal; un mensaje tuyo de hace muchísimo tiempo, escondido en vaya a saber uno qué lugar de mi teléfono, decía "Te quiero".
Dos palabras que me llenaron de paz. Que me dejaron la mente tranquila de que algo (entre tantos errores) hice bien.
Que algo mínimo te habrá quedado de mí. Que nunca me vas a olvidar o que te va a costar hacerlo.
Te extraño.
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