martes, 24 de febrero de 2015

Vacio

Creo que debería avisarte que estoy tan rota que dificilmente mis fracturas puedan convertirse en un entero en este momento.
No me siento preparada para volver a intentarlo porque cuando él me dejó en el umbral de mi puerta y se fue, no me devolvió ni un atisbo del amor que existía en mí. Me quedé vacía, totalmente hueca de devoción y calidez para el próximo inquilino.
Soy incapaz de cerrar los ojos, me resulta imposible decirte que me la juego. Y la culpa es totalmente mía. 
No tengo energías para abrirte las puertas y dejarme querer. Y ojalá te baste besar a este simple caparazón sin sentido, aunque ambos sepamos que no soy lo mejor para vos.
Aunque ambos sepamos que no soy lo que merecés y que me hace mierda que no se pueda elegir a quién querer.

sábado, 21 de febrero de 2015

Hablando conmigo misma

Hay tardes en las que charlo conmigo misma. Sí, ya sé, estoy loca.
Pero a veces puedo charlar conmigo y empezar a recordar quién era. Y me dí cuenta de algo, toda mi vida fui lo que la gente decía de mí.
De chica era la marginada, la nerd, la traga. De más grande fui la rara, la pensativa, la profunda, la pasional. Y yo me hacía cargo de esos roles como si fueran míos. Como si la gente pudiera convencerme de quién ser o establecerme un prototipo de las cosas que tenía que hacer o decir.
Pasé a ser un títere de gente a la cual no le interesaba. "Tenés que soltarte más" me decían algunos, "Tenés que hablar menos" me decían otros. "Empezá el gimnasio nena, a ver si hacés algo" me ordenaban.
Y yo me callaba, intentando ser alguien pero logrando ser nadie.
Porque la gente no quiere que cambies, la gente quiere romper las bolas.
Y hoy en día, estoy tan segura de quién soy que no necesito a nadie que me diga su opinión. Sencillamente, no me interesa.
Porque yo elegí ser así y porque a mí me gusta ser así.
No me hago cargo de títulos que no son propios.
Charlando conmigo misma, me dí cuenta que ya no soy la misma a la cual le hacían eso. Que ya no necesito que nadie venga a confirmarme cómo tengo que caminar si yo me armé una banquina al costado del mundo.
Si yo soy quién soy porque me armé mi propio rol. Y lo que digas de mí va a cambiar mi visión sobre vos.

Me contaron

Una vez tomando un café alguien me contó:
"Me preguntó si le estaba echando 'fly'; y yo le dije la verdad, que ya no quería rogarle más para verlo, que ya no quería ser yo la que insistiera porque simplemente quería estar si él quería que estuviera.
Le comenté que si necesitaba algo, iba a ayudarlo porque lo quería pero que no iba a permitir que me volviera a lastimar.
Y no me contestó.
Y no dolió ni lloré."

Ese día entendí que a veces el corazón puede auto inyectarse  una dosis racional de clonazepam y anestesia para alejar ciertos dolores.
Porque a veces es elegir qué roles tomamos y dejar de ser estúpidas. A veces es tomar la decisión de querernos un poquito más.

lunes, 9 de febrero de 2015

Insulsa

Insulsa.
Insulsa mi palabra,
Insulsa mi voz,
Insulsa yo,
perdida entre tanta gente,
perdida en un tumulto sin sentido,
que sólo lo tiene,
cuando estás vos.
V.O.S,
razón de mi apogeo.

sábado, 7 de febrero de 2015

Tiempo

Pasaron dos meses y 29 días.
8 de febrero de 2015. 03:47 am.
Te sigo extrañando, me seguís doliendo. ¿Cuánto tiempo se va a seguir tomando el tiempo?.

Regalo de cumple años.

Regalame veinte poesías,
para no perder mi toque.
Regalame diez acuarelas,
para pintar la lluvia que no cae en febrero.
Regalame un deseo,
para poder olvidarte.
Regalame una razón,
para no hacerlo.
Regalame tu presencia,
para calmar la ausencia que siente mi cuerpo sin la fricción del tuyo.
Regalame tu ausencia,
para valorar la presencia de los miércoles a las cinco de la tarde.
Regalame una sonrisa,
para seguir creyendo.
Regalame una lágrima,
para seguir confiando.
Regalame un beso,
que es todo lo que necesito.

Otro día

Hoy es otro día,
en el que me acuerdo de vos,
y no, no estás

Hoy es otro día,
que mi cuerpo reclama tu presencia,
y sólo encuentra ausencia y nada más

Hoy es otro día,
más cerca del olvido,
más lejos de vos

Hoy es otro día,
en el que cierro los ojos,
y te veo,
un subrrealismo tan real,
como mi "estoy" sin tu "estás"

Hoy es otro día,
que entre café oxidado,
me acuerdo de lo entregado,
me acuerdo de lo caminado,
y rompo a llorar.

viernes, 6 de febrero de 2015

Seremos

Si me amás regalame un "seremos".
La gente tiende a creer que las palabras "te amo" son las más profundas, sin embargo para mí no es así.
Algo que yo valoro más es el "seremos". Tres sílabas simples pero que tienen un trasfondo que me deja más anonadada.
El "seremos" es un deseo del presente, un querer ser pero que está lejano en el tiempo y que conlleva un largo camino. Es una promesa del futuro.
Algunos dirían que si es un juramento de lo que viene no me serviría de nada porque el futuro no tiene garantías. El ahora metamorfosea y lo que es ya no es más  lo que iba a ser.
Sin embargo, eso es lo que me parece interesante del "seremos". No tengo garantías de que así sea, por ende es algo que idealizo.
Si me regalás un "seremos" me regalás una utopía que sólo sirve para caminar. Me estás regalando algo por lo cual seguir y pelear.
Y... si el presente es de lucha, el futuro es nuestro.
Me estás regalando tu ahora y el que va a ser.
Entonces, ¿seremos?.

domingo, 1 de febrero de 2015

Febrero

Febrero me agarra distraída y me arranca la cabeza.
El año pasado fue lo mismo, pero con sucesos fortuitos que no sólo me hicieron avanzar; sino que me despegaron. Esos mismos hechos, o mejor vamos a llamarlos recuerdos, son los que hoy me arrastran para atrás, y en vez de hacerme avanzar, me retienen.
Qué mierda esto de ver lo que hace el tiempo con su paso. Si, ya sé... el tiempo también tiene su cara "positiva". Sin embargo, en este presente me encuentro con la cara corrosiva.
Hoy, 1 de febrero, me encuentro con el antinomio del tiempo sanador; me encuentro con la nostalgia. La malparida de la nostalgia que es tan puta que te agarra a las dos, tres de la mañana... esa voz que te suena en la cabeza que repite una escena tras otra.
"¿Te acordás cuando el 13 de febrero...?" y ahí te relata todos esos momentos que ya no están, que los meses se encargaron de llevarse para que parezcan lejanos; totalmente ajenos a vos. Esos recuerdos  secuestrados, archivados pero no olvidados (porque el del olvido ni hablemos, ni existe para mí).  Sí, exactamente hablo de esas evocaciones que el tiempo se encarga de que hasta ilusionen con ser de otra persona porque ya ni soy la misma que hace un año (y menos mal que no lo soy, o quizás qué mala suerte).
En fin, la típica nostalgia nocturna que el tiempo se encarga de fabricar año tras año. 
Pero tampoco seamos tan negativos.. porque más allá que sea cierto que mi febrero del año 2014 fue cuasiperfecto, si me pongo a pensar en todo lo que desencadenaron esas cosas que en ese tiempo me hicieron bien, yo debería decir "qué bien que estoy en este febrero, mirá lo que pasé, lo que aprendí". Pero eso no lo podemos ver por la ceguera que produce la nostalgia. Porque esta nostalgia se titula "Lo que ayer me daba placer hoy me da dolor". 
Y si me lo reformulo, si pienso en frío, mi febrero del año pasado quizás fue muy fantaseoso y genial, pero eso terminó en un acto nefasto que hoy en día quizás me deja mejor parada.
Miren qué dilema esto del tiempo. Tiempo hipócrita.
 

Lo que me digas que soy

Lo que me digas que soy,
no va a cambiar quién realmente soy,
sino quién sos vos para mí.

Lo que me digas que soy,
no me lo voy a apropiar,
no lo voy a hacer marca registrada.

Lo que me digas que soy,
no es que no me afecte,
sino, que no me lo creo.