Logré olvidarte, logré desterrarte (a medias) de mi corazón.
Y sin embargo, olvidé cerrar la puerta. Y vuelves, sonriéndome, con un "Lo siento" entre manos, como quien quiere la cosa y sabiendo que aquellas dos sencillas palabras lo arreglarían. Volviste creyendo que yo te quería, y lo hacía, y lo hago... y me decís que me querés una y otra y otra vez, como si no te cansaras.
No paro de darte vuelta la cara, ¿no se me nota que no quiero volver al mismo punto?. No es que no sienta nada, es que no quiero volver a lo mismo. No quiero tener que abrazarme a la almohada susurrando tu nombre una vez más.
Una parte de mí enlista las razones por las cuales tuve que olvidarte, la otra parte solamente se aferra a vos.
Decís que me querés para algo serio, decís que podrías sacrificar muchas cosas por mí. Y quizás puedas llegar a hacerlo. Y me gustaría probarte, una vez más.
Pero no, ya es tarde. Cuando yo paso de página lo hago definitivo. No releeré ese cuento una vez más.
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