miércoles, 5 de marzo de 2014

Sin título.

Recuerdo que de pequeña me encontraba llorando por un niño un poco más grande que yo.
Lloraba porque sentía que él no me querría nunca, que era imposible que algún día me mirara con otros ojos. Lloraba porque creía que todo se debía a que era fea, gorda, me faltaba lo guapa y hasta quizás debería ser más lista.
Desde ese momento hasta hoy sufrí una metamorfósis que produjo en mí cambios radicales.
Creo que a esa edad decidí cumplir el rol de leona y luchar por lo que quería.
Tengo marcas de guerra conmigo misma, tengo muchas cosas por las cuales pedirme perdón, pero dejar de luchar nunca fue una de ellas. Nunca me dí por vencida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario