jueves, 6 de marzo de 2014

Soy dueña de aquello.

Sé que últimamente no estoy publicando demasiados escritos ni poesías.
Es que me es inevitable hacer referencias sobre aquel chico. Hablo sobre momentos puntuales, o varios de ellos... y no puedo publicar aquello debido a que sería como una violación a mi memoria, a mis recuerdos. Es algo privado, como un secreto.
Soy la dueña de esos momentos y no voy a venderlos. Ni siquiera a mi propia página de poesías, ni siquiera los añadiría a mi archivero de palabras.
Son míos, viven en aquellos escritos que están guardados en mi computadora. Viven en mi mente y no quiero sacarlos de allí. No quiero que se escapen, no quiero que una persona cualquiera los lea y sepa de su existencia.
No quiero que cualquiera que entre a esta página de mierda sepa lo que sentí aquella tarde en la que estuve con él, ni mucho menos quiero que sepa de la lindura de su sonrisa, de la histeria innecesaria que despierta en mí cada vez que desnuda sus dientes. No quiero que sepa lo que me dice, ni lo que le contesto.
Soy dueña de esos recuerdos. Soy dueña de lo que pasó. Y soy tan egoísta que no pienso compartirlo.

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