miércoles, 6 de agosto de 2014

Volvamos.

Las personas, ahora, camuflan lo que sienten. Regalan sonrisas y marcan las miradas. Seleccionan los momentos con una foto. Dejan las historias sin final. Olvidan lo que sienten antes incluso de saberlo. Ahora se dice "te quiero" como quien dice "hola". Los besos son fáciles de conseguir y se volvieron rutina. Si eso les llena, si eso les hace realmente feliz... está bien, pero eso no es para mí. Porque cuando yo digo "te quiero" , es porque te quiero, de verdad, sin contratos, ni papeles, sin interés, y con todas las consecuencias que conlleva hacerlo.
Y todo es directamente proporcional. Cuanto más finjamos que existe amor, más va costar encontrar a alguien verdadero. Cuanto más creamos que lo esencial es lo superficial, más nos va a costar sentir.
Hay que luchar por esos momentos tan únicos, por esas miradas, hay que volver a valorizarlas, darles el sentido que inicialmente tenían. Hay que volver a las pupilas dilatadas, a las mejillas coloradas, a las risitas tontas, a los suspiros, al cortejo. Hay que volver a los ideales... A las cartas que no se envían, a las rosas, a los bombones, a las sonrisas secretas tras la puerta, a los llantos con la almohada, a la necedad.
Dejemos atrás los "cuidate" vacíos, las caricias huecas de sentido.
Basta del "te amo" tan ufano, presuntuoso. Volvamos a saber lo que sentimos, a estar seguros de que luchamos por una sola y única person

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