V
Envuelta,
en una bohemia sinfonía.
Tus ojos,
mirándome,
agosto,
mi avenida,
mi casa,
tu mano,
mi mano.
El baho sale de mi boca,
subtitulando un "Hasta mañana",
tu mano en mi mejilla,
retumba mi palpitación.
Me hace sentir tan única,
tan especial,
me llena,
me cubre,
tapa las heridas.
Esa protección,
ese aire de cuidado,
esa intuición de cómo me siento,
sabés lo que quiero,
inclusive antes de que yo lo sepa,
concluís mis oraciones,
como si me hubieras analizado.
Y yo,
mirándote como una niña,
anonada,
como Miguel Ángel miraría a su David.
Y yo también te quiero,
te cuidaría igual que lo hacés vos,
también te regalo miradas ocultas.
Y por sobre todo,
te conozco,
te conozco más que cualquier muchacha,
tan bien,
que inclusive cuando te das la vuelta,
puedo oír tu sonrisa torcida flotando en el asfalto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario