miércoles, 27 de agosto de 2014

Inquietudes.

Aceptar: Recibir voluntariamente algo que se le ofrece o propone.
Cuestionar: Poner en duda lo que parece aceptarse.
Argumento: Razonamiento que demuestra, refuta o justifica algo.
Conciencia: Conocimiento responsable y personal de una cosa determinada, como un deber o una situación.
Imponer: Exigir a alguien cumplir, soportar, pagar o aceptar una cosa.
Sumiso/a: Que se somete y se deja dominar por la fuerza de las circunstancias o por otras personas aceptando, sin cuestionarlos, su autoridad y su voluntad.
Rebelde: Que se rebela contra el poder o la autoridad.
Individualismo: Tendencia de una persona a obrar según su propia voluntad.

Puedo aceptar lo que me presentás e inclusive lo que me imponés. Puedo hacer cosas que no me convencen o que no van del todo con mis principios.  Inclusive puedo tener actitud de sumisión (que no niego que sea necesaria para establecer un cierto orden) y realizar todas las cosas que me digas por el simple hecho de que sos vos quien me las dice. Pero te voy a pedir un favor, y te ruego que lo tengas en cuenta a la hora de imponerme, exigirme, abstraerme, pedirme que acepte o lo que sea que hagas conmigo; argumentos. Te pido argumentos. Una breve justificación de la situación que puede tardarte, a lo sumo, cinco minutos de tu tiempo.
No soy una persona irrespetuosa, ni soy rebelde sin causa, soy una persona conciente y que tiene la capacidad de entender las explicaciones que me podés llegar a dar. No subestimes mi capacidad de entendimiento, ni tampoco te enojes cuando te digo que "Porque sí" y "Porque no" son argumentos inválidos. Lo que pasa es que no quiero hacer cosas sin sentido y no es que todo lo que me digas lo cuestiones, sólo que no termino de entender por qué tengo que hacerlas (o por qué no) o tampoco entiendo por qué creés que mi idea es errónea o hay que minimizarla.
Cuando cuestiono las cosas lo hago desde el respeto, sé que la razón la vas a terminar teniendo vos (no te preocupes de esa parte), pero ¿de qué sirve hacer las cosas que hago si no se por qué las hago?, ¿qué fin hay en todo eso?, ¿no suena a idiotez?, ¿a alguien que no tiene la capacidad de procesar todo y lo hace porque quiere evitar el conflicto?. Si nadie se cuestionara las cosas, si nadie es capaz de tener un pensamiento individual, vaya a saber uno en qué clase de estado estaría la sociedad. ¿No es parte de crecer?, ¿romper el molde?, ¿tener ideas propias acopladas a las que ya fueron germinadas?, ¿no es eso, acaso, lo que quieren para mí?, ¿que madure mis prinicipios?.
Quizás esté equivocada, y perdón si es así. Pero quiero tener conciencia sobre los actos que hago y también sobre mis ideologías. No me interesa pensar lo mismo que todo el mundo, quiero razonar. Y así como cuestiono lo que para mí no está argumentado, también acepto muchísimas cosas que se me ofrecen, ¿o me van a negar que no escucho atentamente cuando me explican ciertas cosas?.
Papá, me encanta como es tu pensamiento, tus posturas, como razónas y pensás. Y creéme que me encantaría llegar a tener esa personalidad, hablar de religión como lo hacés vos, hablar de política como lo hacés vos, con esa convicción en los ojos que te persuade. Pero primero, tengo que definir mis propias ideas y eso se aplica para cualquier ámbito de mi vida.
Era como cuando elegí ser salesiana y empecé con proyecto vida y oratorio. Cuando me empecé a levantar temprano para ir a constitución y encontrarme con los nenes del oratorio de Santa Catalina y vos me preparabas el mate esperando a que se haga la hora. ¿Te acordás cuando me preguntaste qué es lo que me llevaba a todo eso?, ¿qué idea tenía?. Yo te lo expliqué y te brillaron los ojos, papá. Pero todo eso llevó un recorrido para mí, tuve que auto- cuestionarme muchas cosas y prepararme en muchos sentidos, además de que fue un trabajo más personal.
Y eso es como todo, cuando arraigue mis ideas, las voy a defender con uñas y dientes. Pero por ahora me queda cuestionar lo que no me gusta de ciertos aspectos y defender lo que pienso. Y en el fondo, aunque te moleste que tu hija de catorce años te pida argumentos para todo y razones para muchas cosas, sé que estás conforme con eso. Y yo también lo estoy con tus motivos y pautas, porque todo es para mi bien y lo veo muy bien preparado. Así que, gracias. Y te quiero muchísimo, inclusive cuando no nos entendemos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario