Hoy es un día en el que me puedo dejar morir y no va a pasar nada. Hoy es un día en el que me consumo en cenizas y no hay viento que logre volarme.
Hoy se va.
Los domingos tienen un tiempo inerte, espeso, húmedo. Cae sobre los hombros con una pesadumbre insoportable que te deja tendido en la cama sin ganas de respirar. Es denso como las primeras notas de Invierno Porteño de Piazzolla.
En su anterior vida, el domingo fue un viejo amargado, medio alcóholico, medio poeta, sin hijos y con mucho por hacer pero sin ganas para concretar ninguna tarea. Murió una tarde con un vino tinto en la mano y un cigarrillo en la boca. Logró renacer en este día.
Pobre Domingo, qué miserable y tan poco querido. Me haría amiga de él y le preguntaría por qué está tan solo.
"Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos."
jueves, 6 de agosto de 2015
Invierno III.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario