Necesito que vengas a prometerme que no lo vas a hacer, que me quisiste y que todavía valgo. Necesito que me recuerdes cómo me llamo, quién soy, necesito tu beso en la frente.
Nada mejoró desde la última vez que te ví. De hecho, todo se desbarrancó aún más.
Me gustaría poder mentirme, pero sé que de alguna forma extraña te importa mi estado. Quizás me abrazarías una vez más si te lo pidiera. De todas formas, no sirve, me fui muy lejos y no tengo ganas de volver. Encontré una miseria más cómoda.
Ojalá vos seas feliz al lado de esa esperanzada, al lado de mi antítesis tan alegre y llena de fe. Yo decidí seguir sin vos hace mucho, lo sigo eligiendo, aunque haya jueves a las cinco de la tarde en los que tu ausencia me golpee.
"Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos."
jueves, 25 de junio de 2015
Jueves cinco de la tarde
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