Martes, 23 de Junio. 00:25 (al parecer medianoche es el horario de mi muerte).
Hoy descubrí algo. A mí no me atrae su persona en sí, a mi me resquebrajan sus ideas, me embelesan sus aspiraciones literarias y su culto oscuro por la muerte. Sus misterios me cortejan, su enigma me llama y me ofusca. Sus palabras llevan ímplicitas el deseo de ser salvadas.
Él no me gusta. Yo no lo conozco, no sé nada de su persona pero si de sus lirismos. Sus ideas calladas me arrastran, ¿existe en esta tierra más miseria de la que sus palabras logran esconder?
_
De nuevo Martes, 16:29
Almorzamos juntas y charlamos. Estamos mal en el buen sentido, es increíble lo agridulces que somos. Nos reímos, parecemos casi risueñas y después nos ponemos serias, me cuenta de su vida, de cómo la está pasando... yo le digo "mírame... y decime la verdad". Nos abrazamos y me dice "está todo en tu cabeza, querete un poco".
Lloramos, lloramos por lo que pasó, por lo que pasa, por vernos, por el mundo, por las personas de mierda, por las buenas. Lloramos porque estamos solas. Lloramos porque nos tenemos. Lloramos porque ya nos cansamos de reírnos irónicamente y nos abrazamos. Ambigüedad.
Después vemos la hora y empezamos a correr. Y ahí todo es perfecto, ahí tenemos quince años y corremos cagadas de frío en plena avenida porque llegamos tarde a clases. Ahí nos reímos porque pasa un auto fúnebre con muchas flores. Nos reímos de la muerte porque somos jóvenes y está lejana, ni nos mira.
Nos reímos porque ya no hay nada por lo que llorar. Nos reímos porque estamos para eso.
Coexistimos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario