Rostro anónimo, rostro que no se da a conocer ¿quién velará mis penas cuando ya no estés? ¿y quién le echará sal a mis heridas?
Tus pies descalzos pisan mi arena mojada, inexistente. Te lloro con lágrimas lejanas, te llamo con palabras indecibles. Todas mis yo te buscan desesperadamente, todas mis caras se ocultan en las sombras esperando a ser descubiertas.
El dolor es algo inevitable, la partida es algo irremediable y yo.Y yo soy el vórtice de un huracán de violencia. Yo corro por laberintos oscuros, yo estoy presente en el nacimiento de mi autoboicot y muero en la realización de mi esencia.
Muero en mis palabras. Estoy rota y no entiendo el lenguaje, estoy rota y la música no me envuelve.
No, ni Piazzolla, ni Camille Saint-Sëans ni nadie sabe cómo hacerme dormir.
Insomnio, maldito insomnio, maldita hora de perecer.
Barato epitafio el que escribo: "Aquí yace el cadáver de una niña ausente, olvidada".
El agua me traga, me drena, me asfixia. Ya nada sirve, ya ningun orden altera nada. Ya te vas. Ya me voy. Ya nos vamos.
Tus labios muertos no me buscan, te falta vida, te falta candor, te falta espíritu. Y yo me desvanecí en tu silencio.
Quiero quedarme pero debo irme, estúpida costumbre de encapricharme con ideas poco convenientes.
Ojalá encuentres el momento adecuado.
Ojalá visites mi tumba y me dejes una margarita.
No me interesa el tiempo ni la distancia, sólo soy existencia. Soy atemporal. Soy Valentina, tu chica ojos de planeta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario