miércoles, 15 de julio de 2015

Alas

A las personas que nacen sin alas les enseñan a correr rápido, pero ¿qué tal si su destino no era volar ni correr ni moverse en absoluto?
El ser humano tiene esa compulsión por llenar espacios y tapar ausencias. Está compuesto por deseos neuróticos, por anhelos resquebrajantes que gritan "vamos por lo que nos falta". Se preocupa por lo que no posee, por lo dificultoso. Es tanto así, que al frustrarse con esos obstáculos nublan el brillo de lo mejor de ellos mismos. Prefieren gastar su tiempo intentando hacer algo que, en esencia, no lograrán culminar porque el "esto no es para mí" no está en sus reducidos vocabularios.
Quizás con voluntad todo se logre. O quizás decir esto es demasiado optimista porque hay veces que ni los mejores intentos son suficientes.
Se encuentran con carencias e intentan llenarlas con lo que sea. Se conforman con mínimos, saben que no van a llegar a ser lo ideal y se mienten diciendo que lo promediado no importa.
Los que no tienen alas intentan ir tan rápido como los que vuelan. Llegan a estar cerca pero nunca en el cielo y dicen "está bien para lo que soy".
Vos podrías ser mucho más que la ausencia de una capacidad, que un "para mi condición lo que hago es aceptable". No vivimos para determinarnos eternamente.
En vez de intentar correr rápido podrías cantar y tener la voz más linda del cosmos.
Yo nací sin alas pero aprendí a escribir y eso, seres humanos, es mi presente.

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