jueves, 14 de noviembre de 2013

Autodestrucción

Tiemblo, ¿estoy segura de lo que voy a hacer?.
Miro hacia abajo, la ciudad se extiende.
La decisión la tomé hace mucho tiempo, pero ahora me da miedo enfrentarme. ¿Qué pasará una vez que termine con todo esto?.
Me alejo de la muerte y me siento frente a un papel.
Dejo que las palabras fluyan, y lloro. Lloro mucho.
Creo. Creo que está todo perdido, ¿cómo sigo adelante desde su partida?. ¿Cómo puedo seguir respirando con este nudo opresor en mi garganta?,  mi corazón no dá más de tanta tristeza. Está solo.
Pero... ¿Realmente quiero terminar con mi vida?. ¿Realmente quiero dejar todo esto atrás?. Es que... ¿Tanto me pasó cómo para pensar en...?
No importa. La decisión está tomada, acabaré con esto de una vez, no puedo pasar un día más en mi propia carne.
Me acerco nuevamente a la azotea. Miro nuevamente hacia abajo, y la veo. Mi madre.
Ella abrazandome de pequeña, diciendome que todo va a estar bien. Ella curándome cuando estaba enferma. Ella llorando la primera vez que me hice daño. Ella siempre cuidándome, siempre deseando lo mejor para mí. ¿Le puedo hacer esto?. Sino puedo seguir adelante por mí, debería seguir adelante por ella. La destrozaría... el saber que su hija se..
De todas maneras, es mi vida, yo decido qué hacer con ella. Y no lo aguanto. El llorar todas las noches, ¿qué pensaría mi madre si lo supiera?. ¿Qué pensaría mi madre que estor parada en la azotea a punto de saltar?. ¿Me detendría?. Sí, porque me ama.
Pienso en ella, en su risa, en sus caricias, siempre tan acogedoras. También la veo decepcionada, la veo triste por cosas que yo hice. La amo y me ama, pero soy una persona egoísta. Soy tan egoísta que no puedo vivir para otros. Soy tan egoísta que no puedo soportar este dolor, cuando ella siempre pudo. Soy débil.
No sé cómo llegué a este punto, no sé cómo está pasándome. Quiero dormir durante siglos, o no existir, o simplemente no haber nacido. Ojalá nunca me haya metido en la vida de nadie, ojalá no significara nada para nadie, porque les haré daño. Pero las personas que realmente llorarían por mí son pocas, y las que me odian son muchas. Y mis problematicas también son muchas.
No puedo soportarlo. Quiero golpearme, tirarme de los pelos, gritar, saltar, llorar, pero sin embargo me quedo quieta. Estoy realmente seria, inmune a todo, a los bocinazos de la ciudad.
Ojalá fuera esas personas, que se van a reunir en la casa de un amigo, que son inmunes al dolor que estoy sufriendo en este mismo momento. Que no tienen ni idea de que yo, Katherine, quiero acabar conmigo.
Tan seriamente como estaba, me di la vuelta y me miré al espejo. Estoy siempre tan disconforme, nunca me miro sonriéndo, nunca estoy orgullosa de lo que soy. ¡NUNCA! ¡Nunca jamás me escuché a mí misma felicitándome! ¡Siempre fui cruel con lo que soy! ¡Siempre fui tan patética!. Le pego una patada al espejo, como si los cristales me destruyeran.
Es irónico que sea yo una de las razones por la cual tomo esta medida. A veces me pregunto hacia dónde nos lleva el masoquismo humano, llegué al punto de maltratarme a mí misma, de odiarme. Llegué al punto de lastimarme, llegué al punto de esto, de pender de un hilo del existir o no. El de vivir o morir. Una lucha constante en mí, un dilema. Soy morbosa, me digo, soy morbosa porque me insulto y me hiero, todo a mí misma, soy mi enemigo constante, soy el monstruo del cual nunca me podré separar, soy la llama que no podré apagar. Mi mente me mata. Yo me mato y me mutilo, ¡que ingenua soy!.
No puedo vivir así, odiándome. Ya está. Dile a mi madre que lo lamento.
Estoy decidida a saltar a mi abismo. Estoy lista a suicidarme.
Suicidio. Cuando una persona lo dice es porque ya tomó una decisión. Pero... ¿yo realmente la tomé?, ¿entiendo el hecho de que nunca podré retomar hacia atrás?, ¿que será el final?. No, me digo. Soy demasiado ciega para darme cuenta de que esto es muy a grandes razgos. Así que voy a dejar que otra persona decida mi futuro. Le voy a dejar a otra persona la decisión de amarme y cuidarme.
Desesperadamente llamo a mi madre. Yo le dije que una amiga se quería matar, lo dije llorando. Ella me contestó que mi amiga estará bien, que mi amiga debe ser lo bastante fuerte para poder soportarlo. Pero yo no lo soy. Mi madre me dice que le diga que la amo, que le de una motivación. Mi madre me dijo: <<Nunca nadie esta completamente solo, Katherine. Si una vida muere, también muere la de otra persona.>> Luego agrego que me amaba, y colgó.
Esa frase fue mi motivación. Seguiría adelante, mi madre me ayudaría.
Sonrío. Estaría bien. ¿Por qué haría semejante cosa como quitarme la vida?.
Tengo motivaciones y no puedo ser perfecta. El aspecto físico no debe importarme, puedo cambiar lo que me molesta de mí, no debo ser tan severa. Yo sé que soy importante para muchas personas. Podré salvarme a mí misma.
No, realmente no quiero acabar con mi vida. Es muy valiosa para mí.
Voy a entrar a mi casa, cuando piso un cristal, y me lo clavo en la pierna. Del dolor caigo al piso y comienzo a rodar.
Y caigo por la azotea.
Voy a morir, voy a morir cuando le encontré el sentido a mi vida.
Y lo último que me imaginé  fue la cara de mi madre.
Y lo último que ví fueron las luces de las familias felices esfumándose.



No hay comentarios:

Publicar un comentario