sábado, 21 de febrero de 2015

Hablando conmigo misma

Hay tardes en las que charlo conmigo misma. Sí, ya sé, estoy loca.
Pero a veces puedo charlar conmigo y empezar a recordar quién era. Y me dí cuenta de algo, toda mi vida fui lo que la gente decía de mí.
De chica era la marginada, la nerd, la traga. De más grande fui la rara, la pensativa, la profunda, la pasional. Y yo me hacía cargo de esos roles como si fueran míos. Como si la gente pudiera convencerme de quién ser o establecerme un prototipo de las cosas que tenía que hacer o decir.
Pasé a ser un títere de gente a la cual no le interesaba. "Tenés que soltarte más" me decían algunos, "Tenés que hablar menos" me decían otros. "Empezá el gimnasio nena, a ver si hacés algo" me ordenaban.
Y yo me callaba, intentando ser alguien pero logrando ser nadie.
Porque la gente no quiere que cambies, la gente quiere romper las bolas.
Y hoy en día, estoy tan segura de quién soy que no necesito a nadie que me diga su opinión. Sencillamente, no me interesa.
Porque yo elegí ser así y porque a mí me gusta ser así.
No me hago cargo de títulos que no son propios.
Charlando conmigo misma, me dí cuenta que ya no soy la misma a la cual le hacían eso. Que ya no necesito que nadie venga a confirmarme cómo tengo que caminar si yo me armé una banquina al costado del mundo.
Si yo soy quién soy porque me armé mi propio rol. Y lo que digas de mí va a cambiar mi visión sobre vos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario